lunes, 20 de agosto de 2012

APRENDIZAJE AUTORREGULADO Y APRENDIZAJE COOPERATIVO - 4º


APRENDIZAJE AUTORREGULADO Y COOPERATIVO



Francisco Herrera Clavero



1. Aprendizaje Autorregulado.



Para conseguir vislumbrar que se esconde tras el aprender a aprender ­­y poder intervenir facilitando y optimizando este proceso, nuestro propósito fundamen­tal es adentrarnos en lo que creemos la clave del aprendizaje eficaz, concretamente, en el estudio de los factores cogniti­vos-metacognitivos y motivacionales, y su incidencia en el rendimiento académico, ya que pa­recen tener una profunda interrelación entre sí y una decisiva repercusión en la evolución académica y personal de los alumnos, como se desprende de numerosísimas investigaciones realizadas al respecto. Especialmente, resaltando la necesidad de partir del conocimiento pro­fun­do del alumno en su contexto, al cual hay que acomodar cualquier iniciativa de enseñanza, destacando la importancia y la necesidad de hacerlo sentirse protagonista y constructor de su propio aprendizaje.



Ahora bien, los estudios acerca de los factores cognitivos-metacognitivos y motivacio­nales se han abordado de forma conjunta desde hace relativamente poco tiempo, ya que en un principio fueron analizados por separado, impidiendo apreciar su alcance y posibilidades. Co­mo consecuencia, el enfoque conjunto ha dado como resultado la aparición del nuevo cons­truc­to conocido como aprendizaje autorregulado.



Ciertamente, la óptima realización de una tarea académica no depende exclusivamente de las capacidades de los alumnos; sino, además, de la motivación que las mueve y de la eva­luación que éstos realizan de ellas, a partir de la información recibida acerca de la efectividad de sus anteriores realizaciones, especialmente por parte del profesor. Por tanto, al intentar explicar por qué los alumnos rinden de la forma en que lo hacen, es imprescindible tener en cuenta sus motivaciones y creencias personales sobre las capacidades de que disponen para realizar las tareas.



De manera que, por una parte, nos vamos a encontrar con las variables cognitivas-metacognitivas, en cuanto a la particular forma de recoger, procesar, asimilar, guardar y recu­perar la información para aplicarla a la solución de problemas (planificación, regulación, eva­luación y feedback) y, por otra, con las variables motivacionales, especialmente de la imagen que tienen sobre sí mismos (autoconcepto-autoestima-autoeficacia), particularmente como aprendices, como valoración personal y subjetiva que determina el éxito o fracaso escolar.



Si bien es cierto que el alumno entra en la escuela con una motivación y un autoconcep­to-autoestima parcialmente establecido, ello no implica ningún tipo de limitación a la hora de intervenir sobre éstos de cara a su modificabilidad. Pre­ci­samente, el grado de congruencia existente entre la capacidad real del sujeto y el nivel de la capacidad percibida, determinará que genere altas o bajas expectativas de éxito en el apren­dizaje, lo cual quiere decir que el rendimiento está mediatizado directamente por las ela­boraciones cognitivas personales. Pero, los determinantes mo­ti­­va­cionales no son exclusivamente los intereses, sino también las expectativas del sujeto y sus pautas atributivas.



Los modelos motivacionales más recientes destacan que la motivación está, en gran me­dida, mediatizada por las percepciones que los sujetos tienen de sí mismos y de las tareas a las que se ven enfrentados, postulando que la conducta huma­na es propositiva e intencional y que está guiada por la representación de metas, siendo unáni­mes los acuerdos en que las metas generales de la conducta de rendimiento son demostrar com­pe­tencia e incrementar, o al menos proteger, los sentimientos de valía y autoestima.

En definitiva, la variedad de teorías y modelos cognitivos de la motivación existentes, hoy día, destacan que las percepciones sobre uno mismo son determinantes de la conducta de rendimiento. Todas ellas explicitan las correlaciones entre cogniciones acerca de las causas de los resultados, creencias de control y eficacia, pensamientos sobre las metas que se desean alcanzar y las reacciones emocionales que tales cogniciones generan.



Desde tiempos remotos, el objetivo de la educación siempre ha sido hacer buenos apren­dices enseñándoles a aprender; pero, a pesar de ello, no todos los modelos utilizados a lo largo de la historia lo han conseguido, de tal manera que las actuales concepciones se centran en que se consideren responsables y autoconstructores activos de su propia formación.



Puede considerarse autorreguladores a los alumnos en la medida en que son, cogniti­va-metacognitiva, motivacional y conductualmente, promotores activos de sus propios proce­sos de aprendizaje.



Cognitiva-metacognitivamente, cuando son capaces de tomar decisiones que regulan la selección y uso de las diferentes formas de conocimiento: planificando, organizando, instru­yendo, controlando y evaluando.



Motivacionalmente, cuando son capaces de tener gran autoeficacia, autoatribuciones y gran interés intrínseco en la tarea, destacando un extraordinario esfuerzo y persistencia du­ran­te el aprendizaje.



Conductualmente, cuando son capaces de seleccionar, estructurar y crear entornos para optimizar el aprendizaje, buscando consejos, información y lugares donde puedan ver favore­cido su aprendizaje.



En suma, un aprendiz efectivo es aquel que llega a ser consciente de las relaciones fun­cio­nales entre sus patrones de pensamiento y de acción (estrategias) y los resultados socio-am­bien­tales; es decir, cuando se sien­te agente de su comportamiento, estando automotivado, usando estrategias de aprendizaje para lograr resultados académicos deseados, autodirigiendo la efectividad de su aprendizaje, eva­luán­dolo y retroalimentándolo.



En general, podemos señalar que los modelos de aprendizaje autorregulado están inte­gra­dos por tres elementos básicos: el uso de estrategias de aprendizaje autorregulado, el com­pro­miso hacia las metas académicas y las percepciones de autoeficacia sobre la acción de las destrezas por parte del alumno.



Las estrategias de aprendizaje autorregulado son acciones o procesos dirigidos a la ad­qui­sición de información, lo que supone destrezas que incluyen la implicación, el propósito y la percepción instrumental del alumno. Su utilización, además de proporcionarle un conoci­miento del estado de su autoeficacia, aumenta la autorregulación de su funcionamiento perso­nal-individualizado, su actuación académica y su entorno de aprendizaje. Las es­tra­tegias de aprendizaje autorregulado más significativas son las siguientes: autoevaluación, organización y transformación, plani­fi­ca­ción de metas, búsqueda de información, toma y control de apuntes y notas, estructu­ración ambiental (espacio-temporal), autopremonición, ensayo y memorización, búsqueda de apoyo social entre sus significativos y revisión del material, entre otras.



Las metas académicas pueden variar sustancialmente la naturaleza y el tiempo de la consecución, tales como: calificaciones, aprobación social, oportunidad de empleo al finalizar los estudios, etc.



La autoeficacia es la clave determinante del proceso de aprendizaje autorregulado, refe­rida a las percepciones y creencias que tiene el alumno respecto a las propias capacidades para organizar y emprender las acciones necesarias para alcanzar un determinado grado de destreza en la realización de una tarea específica. La auto­eficacia está integrada por tres componentes: el valor del resultado, la expectativa del re­sul­tado y la expectativa de la autoeficacia. Esta última puede variar atendiendo a tres dimen­sio­nes: la magnitud, la fuerza y la generalización.



Las investigaciones sobre metacognición han demostrado que los estudiantes eficaces difieren de los ineficaces en la forma en que autorregulan sus procesos mentales y usan las es­tra­te­gias de aprendizaje. Los estudiantes eficaces rinden mejor porque saben cómo dirigir su pen­samiento para alcanzar una meta de aprendizaje propuesta, qué estrategias utilizar en su ad­quisición y empleo de los conocimientos, y cómo, dónde y por qué emplearlas.



Las investigaciones sobre motivación sugieren que los estudiantes con altas creencias de autoeficacia o competencia, altas expectativas de éxito, alta motivación intrínseca, que valo­ran la tarea y persiguen metas de aprendizaje, es más probable que se impliquen activamente en el aprendizaje y rindan mejor, por ejemplo, indican que hay numerosas evidencias de la reper­cusión de los procesos motivacionales en: a) cómo los estudiantes emplean sus capacidades existentes y sus conocimientos; b) con qué eficacia adquieren nuevas capacidades y conoci­mien­tos; y c) cómo transfieren esas capacidades y conocimientos a situaciones nuevas.



2. El Aprendizaje Cooperativo



El aprendizaje cooperativo o de colaboración es un proceso en equipo en el cual los miembros se apoyan y confían unos en otros para alcanzar una meta propuesta. El aula es un excelente lugar para desarrollar las habilidades de trabajo en equipo que se necesitarán más adelante en la vida.



A. Principios del aprendizaje cooperativo



Primer principio: Se debe dar la cooperación en los equipos y en los grupos con la finalidad de autosuperarse. El objetivo del equipo es que cada uno de sus miembros mejore su actuación inicial sin necesidad de competir con otros compañeros/as, ni con otros equipos, sino nada más que por la satisfacción personal de su mejora. El éxito del equipo depende del éxito individual de todos sus componentes; el equipo triunfa si, y sólo si, todos sus miembros avanzan en su aprendizaje y, por lo tanto, paralelamente todo el grupo progresa.



Segundo principio: Es en la existencia de un aprendizaje individual y de la evaluación individual. Cada alumno o alumna ha de aprender alguna cosa, ha de mejorar en su rendimiento inicial; por lo tanto, su rendimiento no se puede amparar en el rendimiento del equipo; no se pretende, por otro lado, que todos lleguen a un nivel mínimo determinado, objetivo loable que no hay que descartar, sino que se pretende que todos progresen en su aprendizaje. Tanto la evaluación inicial como la final han de ser individuales para poder constatar el progreso de cada uno de los componentes del grupo.



Tercer principio: Consiste en la concreción de los objetivos que queremos alcanzar. Al inicio de un tema determinado, cada miembro del equipo ha de representarse con claridad los objetivos que considera que es capaz de alcanzar con su capacidad y con la competencia inicial de la que parte; durante el tema, tiene que comprobar y representar con claridad los cambios que se han experimentado; y al final de la misma, debe comprobar y representarse con claridad el progreso individual que cada uno ha alcanzado.



Cuarto principio: Se basa en la igualdad de oportunidades. Cada miembro contribuye al éxito del equipo si mejora sus actuaciones anteriores. Si se lo proponen, todos lo pueden hacer, porque no se les manda que consigan un nivel normativo para todos, sino los objetivos que cada uno se ha fijado, los que cree que es capaz de conseguir. Por lo tanto, personas de diferentes niveles tienen las mimas oportunidades de alcanzar éxito para el equipo.





Quinto principio: Se basa en el protagonismo de los aprendices, ya que cada uno de ellos o ellas tienen que sentirse protagonistas de sus propios aprendizajes. Como mínimo, ha de poder concretar los objetivos que se considera capaz de conseguir, ha de saber en cada momento lo que tiene que hacer y con qué finalidad lo hace y ha de tener la oportunidad de ver de forma palpable, poco a poco, y con ayuda de otros cómo construye nuevos conocimientos.



B. Contenido de una ficha de autoevaluación individual para el alumno.



- Describe la forma en la que se han formado los grupos:

- Observa los roles que han realizado cada miembro del equipo: ¿Qué hace y cómo lo hace el coordinador, el secretario, el encargado del material, el encargado de controlar el tiempo, el trabajo individual …?

- Todos participan: Quién ha participado más veces…………..……… Quién ha participado menos veces………...... Se han ayudado entre sí; han practicado la escucha activa, han pedido aclaraciones… han animado a sus compañeros a expresarse…

- Piensas que al final del proceso todos los componentes del grupo han comprendido y asimilado el tema, cuántos consideras que sí … cuántos que no…

- ¿Estás satisfecho del trabajo realizado en el grupo? ¿Lo repetirías otra vez? ¿Lo recomendaría a otros compañeros? ¿Cómo te has sentido trabajando en el grupo que te ha tocado? ¿Qué cambiarías?





CUESTIONARIO DE APRENDIZAJE AUTORREGULADO Y APRENDZIZAJE COOPERATIVO





1. ¿Qué es el aprendizaje autorregulado?

2. ¿Cómo surge el concepto de aprendizaje autorregulado?

3. ¿De qué depende la óptima realización de una tarea académica?

4. ¿En qué consisten  las variables cognitivas-metacognitivas?

5. ¿En qué consisten las variables motivacionales?

6. ¿A quiénes se consideran alumnos autorreguladores?

7. ¿Cuáles son los tres elementos básicos de los modelos de aprendizaje autorregulado?

8. ¿Qué son las estrategias de aprendizaje autorregulado?

9. ¿Cuáles son las estrategias de aprendizaje autorregulado?

10. ¿Cuál es y en qué consiste la clave determinante del proceso de aprendizaje autorregulado?

11. ¿Cuáles son los componentes que integran la autoeficacia?

12. ¿Por qué rinden mejor los estudiantes eficaces?

13. ¿Qué es el aprendizaje cooperativo?

14. Realicen una síntesis de los principios del aprendizaje cooperativo.

15. ¿Cuál es la relación existente entre el aprendizaje autorregulado y el aprendizaje cooperativo?

16. Elaboren tres argumentos para destacar la importancia del aprendizaje autorregulado.

17. ¿Cuál es la importancia del aprendizaje cooperativo?

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